martes, agosto 22, 2006

El Profesor




El Profesor, Frank McCourt



Cuando ojee este libro por primera vez, tras una invitacion a leerlo, lo observe con cierto recelo. Habia escuchado algunas comparativas entre el autor de la obra e Isabel Allende y la escitora me provoca cierto desagrado en sus libros. No obstante, despues de haber dedicado el tiempo necesario para leer con calma -sin atiborrarme- las casi trescientas paginas que McCourt dedica a esta publicacion saco un primer juicio: este irlandesito poco tiene que ver con la chilena. Puedo aceptar las declaraciones en las que el mismo dice haber encontrado su propio estilo; un estilo que personalmente me llega a parecer irritante. Como decia, la solucion en mi caso surgio de limitar mi lectura a sesiones de no mas de una hora.

Entrando en vereda dire que El Profesor es, segun su autor, una autobiografia; aunque yo lo calificaria de novela autobiografica porque la creatividad novelesca parece acompañar de la mano cada recuerdo en la memoria de este escritor (quien reniega de este titulo, declarandose unica y exclusivamente profesor). La obra esta ligada a sus dos anteriores publicaciones: Las cenizas de Angela y Lo es; pero no se trata en ningun caso de una continuacion.

Frank McCourt nos cuenta entonces una bonita y entrañable historia que va desde su primer dia de profesor en un instituto publico ("me lanzaron un bocadillo: lo recogi del suelo y me lo acabe comiendo a los ojos de todos. Me converti en Sandwich Man" -nos cuenta) hasta el dia en que deja las docencia. Historia que proximamente sera llevada a la pantalla grande y que seguro se convertira en un exito de taquilla.

Dire, no obstante, que desconozco si la narrativa del autor es tan pobre como parece o si la traduccion al castellano es tan mala pero sin duda es ahi donde mas cojea la obra. Secuencias donde hechos, pensamientos del profesor o de los alumnos y conversaciones se intercalan sin claridad alguna dan lugar a una confusion que dudo mucho sea buscada con intencion. Ademas, el uso reiterado hasta la saciedad de recursos como la supresion de nexos e incontables enumeraciones hacen que la funcion de estos se desvanezca, se entorpezca la lectura e irrite al susceptible lector.

En definitiva, pese a todo lo malo que he escrito, creo que es un libro que merece mucho la pena leer. Y aunque no se trata de una obra maestra esta repleto de simpaticas anecdotas y pequeñas historias para pensar. Recomendaria su lectura a cualquiera pero muy especialmente a profesores, docentes y casi lo instauraria como lectura obligatoria escolar para niños de entre 12 y 13 años. Si teneis ocasion, os animo a probarlo.